Esta es Rita. Dentro de un par de meses hará un año que llegó a nuestras vidas. Rita es uno de tantos cientos de miles (sí, he dicho cientos de miles) de perros que viven abandonados en las calles y campos de Bosnia. Aunque decir abandonados no seria del todo correcto, puesto que nunca tuvieron dueño y nadie se pudo deshacer de ellos; mejor decir "desatendidos": han nacido, han crecido, se han reproducido, han sufrido y han muerto (puede que incluso hayan atacado alguna vez a alguien) solos y en la calle sin ningún tipo de control o de cariño humano. Con una política totalmente insuficiente y una campañas pobres y ridículas, Bosnia sufre un problema de superpoblación canina que, muchas veces es igual de peligrosa para los ciudadanos que para los propios perros.
Rita estaba destinada a ser un perro más de la calle, pero el destino cruzó nuestros caminos y ella nos enamoró con sus ojitos tristes y su dulce carácter; ella es nuestro pequeño tesoro.

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