El invierno en Bosnia normalemente es muy duro: hace mucho frio y suele nevar bastante, pero lo peor de todo es que apenas se ve el sol. Con la llegada de la primavera, la naturaleza de Bosnia se vuelve loca y estallan miles de colores en su máximo esplendor. Nuestro jardín es una muestra de ello y Rita, con nosotros, pudo disfrutar de nuestro encantador jardín florecido en primavera.
Salimos mucho al campo y la dejamos suelta, siempre encuentra varios perros o alguna manada que ronda por cualquier parte. Ella es sociable, supongo que aprendió a ser sumisa para sobrevivir en la calle, para protegerse de las personas y de los perros más grandes.
Se acerca a los otros perros sin miedo, moviendo la cola y ofreciendoles el juego. No hay nada más bonito que ver a Rita correteando y jugando con otros perros sobre un tapiz de verde prado sembrado de flores silvestres. Después del frio y la nieve, Rita estalla en vida en harmonia con la naturaleza.
Este blog cuenta la historia de Rita, una perrita bosnia que tuvo la suerte de encontrar un hogar, y a través de la cual daremos a conocer cuál es la suerte de los muchos perros que vagan sin rumbo y sin dueño por las calles y campos de Bosnia-Herzegovina.
miércoles, 26 de noviembre de 2014
Rita llenándome de besos
A Rita le gusta mucho dar besos. Algunas veces llega a ser un poco pesado tener que aguantar tantas muestras de cariño, pero ¿a quien no le gusta que le quieran? y si encima te hacen cosquillas...
Por suerte Rita no es ni ha sido el único perro que encontró familia por casualidad. Hay mucha gente, como nosotros, que ama a los perros. Cada uno contribuye con lo que puede: algunos tienen tiempo y espacio y pueden acoger uno o dos en sus casas, otros les compran comida y se la dan en la calle, les acarician, juegan con ellos... Hay gente que se ha organizado de manera totalmente anónima y altruista para establecer redes de adopción en el extranjero. Muchos de los perros bosnios acaban siendo adoptados por familias alemanas o austriacas, puesto que son los países con los que hay mayor relación directa.
Evidentemente Rita no es un perro de raza y el pedigrí mejor ni mencionarlo, es un perro de la calle al que todavía le queda algún trauma y algunas manias (y eso que la adoptamos con 3 meses de vida). A veces, cuando la miro o cuando ella me mira, me da la sensación de que lo entiende todo, de que se acuerda de todo lo que le pasó y del lugar de donde la sacamos. Me demuestra agradecimiento con cada cosa que hace, con cada lametón, con cada mirada. Vista por sus ojos me siento una la mejor persona del mundo, una heroina.
Por suerte Rita no es ni ha sido el único perro que encontró familia por casualidad. Hay mucha gente, como nosotros, que ama a los perros. Cada uno contribuye con lo que puede: algunos tienen tiempo y espacio y pueden acoger uno o dos en sus casas, otros les compran comida y se la dan en la calle, les acarician, juegan con ellos... Hay gente que se ha organizado de manera totalmente anónima y altruista para establecer redes de adopción en el extranjero. Muchos de los perros bosnios acaban siendo adoptados por familias alemanas o austriacas, puesto que son los países con los que hay mayor relación directa.
Evidentemente Rita no es un perro de raza y el pedigrí mejor ni mencionarlo, es un perro de la calle al que todavía le queda algún trauma y algunas manias (y eso que la adoptamos con 3 meses de vida). A veces, cuando la miro o cuando ella me mira, me da la sensación de que lo entiende todo, de que se acuerda de todo lo que le pasó y del lugar de donde la sacamos. Me demuestra agradecimiento con cada cosa que hace, con cada lametón, con cada mirada. Vista por sus ojos me siento una la mejor persona del mundo, una heroina.
Rita recién llegada a casa
Esta es Rita. Dentro de un par de meses hará un año que llegó a nuestras vidas. Rita es uno de tantos cientos de miles (sí, he dicho cientos de miles) de perros que viven abandonados en las calles y campos de Bosnia. Aunque decir abandonados no seria del todo correcto, puesto que nunca tuvieron dueño y nadie se pudo deshacer de ellos; mejor decir "desatendidos": han nacido, han crecido, se han reproducido, han sufrido y han muerto (puede que incluso hayan atacado alguna vez a alguien) solos y en la calle sin ningún tipo de control o de cariño humano. Con una política totalmente insuficiente y una campañas pobres y ridículas, Bosnia sufre un problema de superpoblación canina que, muchas veces es igual de peligrosa para los ciudadanos que para los propios perros.
Rita estaba destinada a ser un perro más de la calle, pero el destino cruzó nuestros caminos y ella nos enamoró con sus ojitos tristes y su dulce carácter; ella es nuestro pequeño tesoro.
Rita estaba destinada a ser un perro más de la calle, pero el destino cruzó nuestros caminos y ella nos enamoró con sus ojitos tristes y su dulce carácter; ella es nuestro pequeño tesoro.
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